Ventajas de estar soltera: libertad, placer y viajes

Hay algo que nunca he terminado de entender: ¿por qué cuando una mujer está soltera parece que todo el mundo tiene algo que decir?

¿Y tú no tienes pareja?
¿No te gustaría encontrar a alguien?
Ya verás como aparece el hombre adecuado.

Y digo yo, ¿quién ha dicho que estamos esperando?

Parece que todavía existe esa idea de que una mujer tiene que encontrar pareja, compartir casa, formar una familia y seguir un camino bastante marcado. Y si no lo hace, siempre hay alguien dispuesto a preguntarle si no se siente sola o si no le gustaría tener a alguien a su lado.

Pues mira, puede que sí. O puede que no. Y tampoco pasa nada.

Porque estar soltera no significa estar esperando a que alguien llegue para empezar a disfrutar de la vida. Podemos tener nuestros planes, nuestro dinero, nuestros viajes, nuestras amistades, nuestras aficiones y, por supuesto, nuestra sexualidad.

Yo creo que a veces nos olvidamos de todas las cosas buenas que tiene vivir a nuestro aire. Y no, no voy a decir que estar soltera sea mejor que tener pareja. Cada mujer sabe lo que quiere y lo que le hace feliz. Pero sí quiero reivindicar algo: una mujer no necesita tener pareja para sentirse completa, disfrutar de su vida y darse todos los caprichos que le apetezcan.

Y ahora vamos a hablar de algunas de esas ventajas, que hay unas cuantas.

Mi dinero, mis decisiones y mis caprichos

Empecemos por algo muy práctico: nuestro dinero.

Cuando una mujer tiene independencia económica puede decidir qué hace con su sueldo, cuánto ahorra y en qué quiere gastarlo.

¿Que llevas meses queriendo comprarte unas zapatillas? Te las compras. ¿Que prefieres guardar dinero para hacer ese viaje que tienes pendiente? Pues a ahorrar. ¿Que te apetece cambiar el sofá, comprarte un perfume o darte un capricho? También.

No tienes que dar explicaciones por cada compra ni negociar tus prioridades.

Por supuesto, tener pareja no significa renunciar a la independencia económica. Una relación sana debe permitir que cada uno tenga su espacio y sus decisiones. Pero cuando estás soltera hay muchas cosas que sencillamente decides tú.

Y hay algo muy satisfactorio en conseguir algo que llevabas tiempo deseando con tu propio esfuerzo. Ese viaje que has pagado tú, esa compra que te hacía ilusión o ese proyecto que has podido sacar adelante.

No es solamente cuestión de dinero. Es cuestión de autonomía.

¿Que quiero viajar? Pues me voy. No voy a esperar a que coincidan todas las agendas

Esta situación seguro que la conoces.

Propones un viaje a tus amigas y empieza el festival: una no puede por el trabajo, otra tiene niños, otra tiene que consultarlo en casa y la última todavía no sabe cuándo tendrá vacaciones.

Total, que pasan los meses y el viaje sigue pendiente.

¿Y si dejamos de esperar?

Cada vez existen más posibilidades para las mujeres que quieren viajar solas o conocer gente con la que compartir una escapada. Hay grupos de Facebook de mujeres viajeras, comunidades, aplicaciones y agencias que organizan viajes para personas que se apuntan individualmente.

Algunas propuestas están dirigidas específicamente a mujeres y otras reúnen a hombres y mujeres que quieren viajar en grupo y conocer gente nueva.

Por ejemplo, puedes investigar opciones como:

  • Viajeros Singles, con viajes organizados para compartir vacaciones.
  • Yporquenosolo, con propuestas para personas que se apuntan individualmente.
  • WeRoad, con viajes en grupo para descubrir destinos y conocer viajeros.
  • Viajar Solas, con una comunidad y propuestas dirigidas a mujeres que quieren viajar.

También hay grupos de Facebook donde mujeres que no se conocen entre sí buscan compañeras para viajar, organizar escapadas o compartir experiencias.

Y esto me parece estupendo. Porque quizá tu amiga de toda la vida está en otra etapa, tiene hijos o sencillamente no puede acompañarte. Pero eso no significa que tú tengas que renunciar a conocer lugares nuevos.

Además, no todo tiene que ser un viaje internacional. También puedes apuntarte a una excursión, una ruta de senderismo, una escapada de fin de semana o una actividad en tu ciudad.

Y quién sabe, igual sales de casa sin conocer a nadie y vuelves con una nueva amiga.

Eso sí, antes de apuntarte conviene comprobar quién organiza el viaje, las condiciones y las referencias. Que nos guste la aventura no significa que tengamos que dejar la prudencia en casa.

Mi casa, mis horarios y mis normas

Hay una cosa que disfruto especialmente de tener mi propio espacio: poder organizarlo a mi manera.

¿Hoy no me apetece cocinar? Pues me preparo cualquier cosa o pido comida. ¿Quiero pasar la tarde en pijama viendo una serie? No tengo que dar explicaciones. ¿Me apetece cambiar los muebles de sitio a las diez de la noche porque se me ha ocurrido una idea? Ya encontraré el momento.

Puedo decorar mi casa como quiera, poner la música que me gusta, elegir qué veo en televisión y organizar mis horarios sin tener que estar cuadrando constantemente los planes con otra persona.

Y no es que una pareja tenga que quitarte esa libertad. ¡Faltaría más! Pero vivir sola tiene esa comodidad de no tener que negociar cada pequeño detalle del día a día.

Eso sí, cuando se estropea algo tampoco aparece un técnico por arte de magia. La independencia tiene sus inconvenientes y la factura del fontanero es uno de ellos.

Dormir atravesada en la cama: uno de esos pequeños placeres

Vamos a hablar de cosas importantes, porque hay lujos que no salen en las revistas.

Dormir ocupando toda la cama. Poner la temperatura que te gusta. Quedarte con todas las almohadas. No tener que negociar quién se queda con la manta.

Y el baño… ¡El baño merece un capítulo aparte!

No hay pelos en la ducha que no son tuyos, ni el lavabo lleno de cosas, ni discusiones por quién ha dejado la toalla tirada.

Cada una tendrá sus pequeñas manías, pero poder disfrutar de tu espacio sin tener que adaptarte a las de otra persona también tiene su punto.

Y sí, a veces una cama grande para una sola persona es una inversión maravillosa. 😂

Estar soltera no significa renunciar al sexo. ¡Ni mucho menos!

Y ahora vamos con un tema que me interesa especialmente: nuestra sexualidad.

Todavía parece que el sexo está relacionado principalmente con tener pareja. Como si el deseo femenino necesitara que apareciese un hombre para tener sentido.

Pues no.

Las mujeres tenemos deseos, curiosidades y ganas de disfrutar, estemos en pareja o no. Nuestra sexualidad es nuestra y no empieza ni termina cuando tenemos una relación.

Estar soltera puede ser una oportunidad estupenda para conocer mejor nuestro cuerpo, descubrir qué nos gusta y dedicar tiempo a nuestro propio placer.

La masturbación sigue siendo un tema del que a veces cuesta hablar con naturalidad, pero no debería ser así. Es una forma de explorar nuestras sensaciones, conocer nuestras preferencias y disfrutar sin depender de nadie.

Y aquí es donde entran los juguetes eróticos.

Los juguetes eróticos no necesitan una pareja para tener sentido

A veces me encuentro con mujeres que piensan que un juguete sexual está pensado para utilizarlo en pareja. Y me parece una pena que todavía exista esa idea.

Hay un montón de productos diseñados para disfrutar a solas y descubrir sensaciones diferentes.

Por ejemplo:

  • Succionadores de clítoris: utilizan ondas de presión para ofrecer una estimulación diferente a la vibración tradicional.
  • Vibradores: los hay de diferentes tamaños, formas e intensidades.
  • Estimuladores externos: para explorar distintas zonas del cuerpo.
  • Juguetes de estimulación interna: con diseños y características muy variadas.
  • Lubricantes: pueden mejorar la comodidad y hacer más agradable la experiencia.
  • Aceites de masaje: para dedicarte un rato de cuidado y disfrutar de las sensaciones.

No hace falta comprarse diez juguetes ni tener el cajón lleno. A veces basta con informarse, descubrir qué opciones existen y elegir algo que despierte nuestra curiosidad.

Y una cosa que quiero dejar clara: no hay edad para empezar a explorar nuestra sexualidad. Ni hace falta tener experiencia previa, ni dar explicaciones a nadie.

El placer no tiene estado civil.

Si me apetece ligar, quedo. Y si no, también

Otra cosa que me gusta de hablar de la soltería es recordar que no todas buscamos lo mismo.

Hay mujeres que utilizan aplicaciones de citas, otras prefieren conocer gente cuando salen y otras disfrutan de encuentros sin compromiso.

También hay temporadas en las que no apetece ligar absolutamente con nadie. Y tan tranquilas.

No todas las citas tienen que convertirse en una relación seria. A veces conoces a alguien, hay química, compartes una cena, te diviertes y ahí queda la cosa.

¿Y qué?

Lo importante es saber qué queremos, comunicarlo y no sentirnos obligadas a seguir un guion. Si buscamos una relación estable, estupendo. Si nos apetece algo más informal, también. Y si preferimos estar una temporada sin citas, nadie tiene que convencernos de lo contrario.

Nuestra vida sentimental no necesita la aprobación de nadie.

¿Y si mis amigas tienen otra vida? Pues conoceré a otras personas

Esto también me parece importante.

Con los años, muchas amistades cambian de ritmo. Algunas amigas tienen hijos, otras viven en pareja, otras están centradas en el trabajo y organizar una cena puede convertirse en una misión imposible.

Y no pasa nada. Cada una tiene sus circunstancias.

Pero tampoco tenemos que quedarnos esperando a que todas estén disponibles para hacer planes.

Existen grupos de Facebook, comunidades y aplicaciones para conocer gente con intereses parecidos. Puedes encontrar personas para ir a conciertos, hacer excursiones, viajar, salir a cenar, tomar un café o simplemente ampliar tu círculo social.

Al principio puede dar un poco de corte presentarse en un grupo donde no conoces a nadie. Pero piensa en todas las amistades que todavía no has hecho.

A veces una nueva etapa empieza con un plan al que casi no te apuntabas.

¿Y quién ha dicho que para tener pareja hay que vivir juntos?

Esta idea me encanta porque rompe con una costumbre que parece estar muy asumida.

Conoces a alguien, empezáis una relación, os enamoráis y, tarde o temprano, aparece la pregunta de cuándo vais a vivir juntos.

¿Y si no queremos?

Existe un modelo de relación llamado Living Apart Together, que consiste en mantener una relación estable viviendo en domicilios separados.

Es decir, tienes pareja, compartes intimidad, viajes, cenas, proyectos y momentos juntos, pero cada uno conserva su casa.

A mí me parece una opción que merece la pena conocer. Porque puedes querer muchísimo a una persona y, al mismo tiempo, disfrutar de tu espacio, tus horarios y tus costumbres.

Y vamos a reconocer otra ventaja: cada uno limpia su propio váter.

Que el amor está muy bien, pero no tiene por qué incluir discusiones por los platos, los pelos de la ducha, la ropa acumulada o quién tenía que bajar la basura.

¡Cada uno con su baño y sus responsabilidades!

Naturalmente, hay parejas que disfrutan conviviendo y otras que prefieren mantener dos casas. No hay una fórmula universal. Lo importante es que una mujer pueda elegir cómo quiere vivir su relación sin tener que cumplir las expectativas de los demás.

Y, sobre todo, disfrutar de nuestra propia compañía

Creo que esta es una de las cosas más interesantes de la soltería.

Aprender a disfrutar de nuestra propia compañía. Hacer planes porque nos apetecen, no porque necesitamos llenar un hueco. Dedicar tiempo a nuestras aficiones, viajar, descansar, descubrir cosas nuevas o sencillamente no hacer nada.

También es una oportunidad para preguntarnos qué queremos de verdad, qué cosas nos gustan y qué tipo de vida queremos construir.

Quizá descubrimos que nos encanta viajar y queremos hacerlo más a menudo. Puede que nos apetezca cambiar de trabajo, empezar un proyecto o dedicar más tiempo a nuestras amigas.

O quizá estamos en una etapa en la que lo único que queremos es tranquilidad, sofá y una buena serie.

Y también está bien.

No tenemos que demostrar que somos felices estando solteras, igual que tampoco tenemos que justificar que queremos tener pareja.

En Las Delicias de Afrodita, el placer no depende de tener pareja

En Las Delicias de Afrodita me gusta hablar de sexualidad sin tabúes, con naturalidad y sin etiquetas.

Porque una mujer puede tener pareja, estar soltera, empezar una nueva etapa sentimental o simplemente sentir curiosidad por descubrir productos eróticos. Y todas esas situaciones tienen cabida.

Organizamos reuniones Tuppersex en Barcelona y alrededores, encuentros donde podemos conocer diferentes juguetes eróticos, descubrir sus características, resolver dudas y hablar de sexualidad en un ambiente cercano y divertido.

No hace falta saberlo todo ni tener experiencia. La idea es pasar un buen rato, aprender y descubrir opciones que quizá no conocías.

Una reunión con amigas, un cumpleaños o una despedida de soltera pueden ser una buena excusa para organizar algo diferente.

Si te apetece preparar una reunión Tuppersex, puedes ponerte en contacto con Las Delicias de Afrodita y hablamos de fechas y detalles.

Estar soltera no significa estar esperando a que llegue alguien

Después de todo esto, me quedo con una idea: no quiero que ninguna mujer sienta que su vida está incompleta por no tener pareja.

Podemos viajar, ahorrar, comprarnos nuestros caprichos, conocer gente, disfrutar de nuestra casa, descubrir nuestro cuerpo y vivir experiencias maravillosas.

Y si algún día aparece alguien con quien queremos compartir parte de nuestra vida, ya veremos cómo queremos hacerlo. Viviendo juntos, cada uno en su casa o encontrando una fórmula que nos encaje.

No hay una edad para enamorarse, ni una fecha límite para formar una pareja, ni una obligación de vivir de una determinada manera.

Nuestra vida es nuestra. Y estaría bien que empezáramos a disfrutarla sin esperar a que alguien nos dé permiso.

Y ahora quiero saber tu opinión:

¿Qué es lo que más disfrutas de estar soltera? ¿Viajar cuando te apetece, tener tu propio dinero, disfrutar de tu casa, conocer gente nueva, descubrir tu sexualidad o dormir con toda la cama para ti?

¡Te leo en los comentarios! ❤️

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